La tokenización de los activos del mundo real (RWA) está redefiniendo los límites de las finanzas tradicionales, hasta el punto de preocupar a los miembros del Banco de Pagos Internacionales (BPI). El motivo: el auge de los fondos monetarios tokenizados, capaces de amplificar los riesgos asociados a las finanzas tradicionales.
Un crecimiento sin precedentes de los fondos monetarios tokenizados
El Banco de los bancos centrales, también conocido como Banco de Pagos Internacionales (BPI, o BIS en inglés), suele adoptar una postura desfavorable ante los numerosos avances relacionados con el sector de las criptomonedas.
Esta desconfianza se ha extendido ahora al importante crecimiento del mercado de los fondos monetarios tokenizados (tokenised money market funds, o TMMF), que ha registrado un aumento del 265 % durante el último año. Esto se debe, en particular, a la presencia de gigantes de las finanzas tradicionales, como BlackRock y su fondo BUIDL o Franklin Templeton.
Tras un comienzo lento, los TMMF han experimentado un rápido crecimiento en los dos últimos años. El valor total bloqueado (TVL), equivalente a los activos bajo gestión, apenas alcanzaba unos 770 millones de dólares a finales de 2023, pero se ha multiplicado por más de diez hasta rozar los 9 000 millones de dólares a finales de octubre de 2025.

Evolución de los fondos monetarios tokenizados
¿Cuál es la razón de este éxito? Su capacidad para mantener una cierta estabilidad al tiempo que permiten distribuir intereses en cadena a sus titulares, a diferencia de los emisores de stablecoins estadounidenses, que no pueden ofrecer este tipo de rendimientos pasivos. Salvo que las empresas en cuestión deleguen su gestión a entidades terceras, como en el caso de Coinbase y PayPal.
Al mismo tiempo, estos TMMF emitidos en forma de tokens «comparten las características clave de las monedas estables, como las transacciones entre pares y la programabilidad a través de contratos inteligentes». Algo que resulta interesante para los usuarios de las finanzas descentralizadas (DeFi), siempre en busca de garantías fiables y disponibles.
Riesgos que reflejan y pueden amplificar los de los fondos convencionales
En la actualidad, las inversiones realizadas en estos fondos se refieren únicamente a carteras aprobadas mediante tokens (ERC-1400/3643) capaces de bloquear sus transferencias a monederos no incluidos en la lista. Una restricción que, no obstante, puede eludirse muy rápidamente mediante tokens «wrapped» o a través de determinadas plataformas.
Un auge que podría convertir a estos fondos monetarios tokenizados en la «base del futuro sistema financiero». Una ocasión para que los analistas del BPI den la voz de alarma exigiendo «una gestión prudente de los riesgos, esencial para mantener la confianza».
Los fondos tokenizados del mercado monetario conllevan riesgos que reflejan —e incluso pueden amplificar— los de los fondos convencionales del mismo tipo y los de las stablecoins.
Una amplificación que podría producirse debido a «la transparencia de las transacciones en cadena, que puede agravar el riesgo de liquidez al servir de mecanismo de coordinación entre inversores». Pero también por el principio de «composibilidad» específico de las DeFi, que entrelaza los protocolos entre sí como si fueran «legos financieros».
¿Y qué decir de las estrategias de préstamo apalancadas (looping), que consisten en «utilizar TMMF como garantía para pedir prestadas stablecoins con el fin de comprar más TMMF»? Todas estas situaciones podrían acentuar ciertos efectos de propagación, especialmente en el contexto de una crisis de mercado.