A partir de la segunda semana de octubre, la cuenta del Tesoro estadounidense en la Fed estará llena y la liquidez debería volver progresivamente a la economía y los mercados. Esto podría suponer un apoyo para el precio del bitcoin en el cuarto trimestre de 2025.
La TGA: una aspiradora de liquidez
La cuenta del Tesoro estadounidense en la Reserva Federal (Fed), denominada Treasury General Account (TGA), es uno de los mecanismos más importantes para comprender la evolución de la liquidez mundial. Cuando se llena, aspira dinero de los mercados financieros; cuando se vacía a través del gasto público, reinyecta esos fondos en la economía.
Este ciclo de liquidez no solo tiene consecuencias en los mercados de bonos o bursátiles: también puede influir de manera significativa en el comportamiento del bitcoin, a menudo considerado un activo sensible a la abundancia o la escasez de liquidez en el sistema financiero global.
En concreto, cuando el Tesoro estadounidense necesita financiar su déficit o reconstituir sus reservas, emite bonos del Tesoro. Los inversores (bancos, fondos, particulares) compran estos títulos movilizando su efectivo, que luego se transfiere a la TGA que se mantiene en la Fed. Este dinero ya no está disponible para circular en los mercados o financiar otras inversiones: es lo que se conoce como drenaje de liquidez. Esta situación ha sido notable en los últimos meses, ya que el Tesoro ha emprendido una reposición masiva de su TGA tras la suspensión del techo de la deuda. Este proceso ha ejercido presión sobre la liquidez mundial, creando un entorno más restrictivo para los activos financieros, incluido el bitcoin. En otras palabras, mientras la TGA se llene, la liquidez disponible para alimentar la asunción de riesgos seguirá siendo limitada.

El retorno de la liquidez y el impacto potencial sobre el bitcoin
Una vez que el Tesoro considera que su cuenta se ha reabastecido lo suficiente, la dinámica cambia: se reanudan los gastos públicos, ya sea a través de los salarios de los funcionarios, los contratos gubernamentales o los programas sociales.
El dinero sale del TGA y vuelve a la economía real, lo que constituye una inyección neta de liquidez. Históricamente, estas fases suelen ir acompañadas de una mejora de las condiciones financieras y de un retorno gradual del apetito por el riesgo en los mercados. Para el bitcoin, un activo muy sensible a la macroeconomía, este movimiento puede actuar como catalizador: una mayor liquidez significa potencialmente más capital disponible para inversiones alternativas.
Si a esto le sumamos la proximidad de acontecimientos clave como la reducción de la oferta (post-halving) y la creciente demanda institucional a través de los ETF, el último trimestre del año podría ofrecer un entorno favorable.
En resumen, el fin de la reposición de la TGA, previsto para principios de octubre, podría marcar un punto de inflexión: el retorno de la liquidez a la economía mundial respaldaría los activos de riesgo, y el bitcoin podría aprovecharlo para retomar una trayectoria alcista y realinearse con el nivel de liquidez mundial M2.
