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¿Cuál será el impacto efectivo del marco europeo contra el blanqueo de capitales AMLR?

by Michael

La implantación de marcos normativos implica a veces una confusión entre la protección de los inversores y la supervisión generalizada.
Una situación que afecta más concretamente al reglamento AMLR (Anti-Money Laundering Regulation), aplicable en la Unión Europea a partir de julio de 2027. Se trata de un dispositivo ambicioso que requiere algunas aclaraciones para poder estimar su alcance efectivo sin caer en la paranoia alarmista.

AMLR: ¿un marco normativo problemático?

Algunos aún se preguntan para qué sirven las criptomonedas. Quizás para mantener cierta independencia frente a la vigilancia aplicada a los flujos financieros, en una época en la que el dinero en efectivo está desapareciendo progresivamente, aunque parece importante señalar que Suecia, pionera en este ámbito desde hace años, finalmente ha dado marcha atrás en este tema.

Una situación que se ve acentuada por la implantación de las monedas digitales de los bancos centrales (MNBC, o CBDC en inglés) y el riesgo de control que ello conlleva. Se trata de un proyecto en curso en la Unión Europea, cuya implantación está prevista para 2029, con la voluntad conjunta de controlar estrictamente las stablecoins.

En este contexto, el investigador independiente Shanaka Anslem Perera acaba de dar la voz de alarma ante un texto que «trata a cada ciudadano como un delincuente». En cuestión están operaciones como la compra de un coche en efectivo o el envío de más de 1000 euros en bitcoins, que pronto podrían considerarse sospechosas.

Una oportunidad para Shanaka Anslem Perera de recordar que la lucha legítima contra el blanqueo de capitales —estimado en 500 000 millones de dólares al año— tiene un efecto perverso en forma de posible vigilancia masiva de la población de la Unión Europea.

Pagos en efectivo: sin cambios para los franceses

En la práctica, esta normativa implica una medida muy controvertida destinada a limitar los pagos en efectivo a un máximo de 10 000 euros.

Una situación que no afecta realmente a Francia, ya que ya existen restricciones en este ámbito entre particulares y profesionales, con un importe máximo fijado en 1000 euros. En lo que respecta a los pagos en efectivo realizados directamente entre particulares, este límite se eleva a 15 000 euros.
El objetivo de la AMLR es, por tanto, armonizar la normativa entre los Estados miembros de la Unión Europea, ya que el dinero en efectivo sigue siendo muy apreciado en países como Alemania o Austria, directamente afectados por esta nueva limitación.

Criptomonedas: ¿una supervisión más específica que generalizada?

En lo que respecta a las transferencias de criptomonedas, el objetivo de este texto, que se inscribe en la continuidad del Reglamento TFR (Transfer of Funds Regulation), no implica una supervisión generalizada de las transacciones en cadena, como se ha publicado en las redes sociales.

De hecho, el rastreo anunciado se llevará a cabo «únicamente» en el marco de transacciones superiores a 1000 euros procedentes de una cartera autogestionada (self-custody) que implique una interacción con un proveedor de servicios regulado (PSAN), como por ejemplo las plataformas de intercambio de criptomonedas Binance, Kraken o Coinbase.

En el caso de una transferencia entre particulares (directamente de monedero a monedero), esta supervisión no se tiene en cuenta.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que cualquier operación realizada con un servicio regulado implica la identificación de ambas partes y el registro de la información de la transacción.

Riesgos colaterales de la fuga de datos criptográficos

Paralelamente, otro dato se impone como potencialmente arriesgado, con la aplicación de la directiva europea DAC8, que implica una mayor consideración de las criptomonedas en el ámbito de las obligaciones fiscales con el fin de optimizar la lucha contra el fraude y la evasión fiscales.

Esta voluntad de transparencia expone la información recopilada sobre los activos digitales de los contribuyentes a riesgos importantes, debido a su centralización. De hecho, esto podría permitir identificar objetivos preferentes para los ciberdelincuentes o las redes organizadas.

Basta con ver cómo una agente fiscal acaba de ser sospechosa de haber transmitido datos fiscales confidenciales a grupos criminales para comprender la posible magnitud de esta brecha de seguridad, especialmente en un contexto de secuestros y retenciones de actores criptográficos con el fin de exigir rescates.

Una agente de Hacienda sospechosa de informar al crimen organizado

En un ecosistema en el que el principio de autocustodia se basa en la responsabilidad individual, la protección de los datos personales se ha convertido en algo tan crucial como la de las claves privadas.

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