El imperio criptográfico de la familia Trump parece estar en muy mala situación al final de este agitado año. Las cifras hablan por sí solas, con una pérdida global estimada en más de 1000 millones de dólares desde el pasado mes de octubre. Hacemos balance…
¿Ha terminado el «dopaje presidencial» del mercado?
La inclusión de las criptomonedas en el programa de campaña de Donald Trump ha sido una oportunidad para realizar múltiples inversiones oportunistas con el fin de aprovechar la ola desencadenada, comenzando por el controvertido lanzamiento de la memecoin TRUMP, cuyo precio ha caído más de un 90 % desde su máximo en enero pasado.
Un ejemplo que casi podría resumir por sí solo la trayectoria criptográfica de la familia Trump, actualmente enredada en una caída generalizada del valor de sus empresas implantadas en este ecosistema, como por ejemplo el buque insignia familiar World Liberty Financial, cuyo token WLFI registra una caída superior al 50 %.
Algunos dirán que estas caídas forman parte del juego en el mercado de las criptomonedas. Sin embargo, las caídas también se suceden para las empresas que cotizan en bolsa, como la minera American Bitcoin, cuyas acciones se desplomaron más del 50 % solo en el día 2 de diciembre, lo que llevó su cotización a un 75 % por debajo de su máximo del pasado 9 de septiembre.
¿Cuál es la razón aducida, según Eric Trump? La liberación programada de sus acciones, que aparentemente ha provocado reventas masivas.

Una situación que habría borrado más de 1000 millones de dólares de la valoración de los proyectos criptográficos de la familia Trump desde el pasado mes de octubre, según los analistas del medio Bloomberg. Pérdidas importantes para sus inversores, especialmente para los que entraron en los momentos álgidos, hasta el punto de poner en tela de juicio el «dopaje presidencial» del mercado, iniciado tras su elección.
¿Una «prima Trump» convertida en «carga Trump»?
Y lo que debía suponer un nuevo impulso para el sector de las criptomonedas está empezando a convertirse en una auténtica «carga Trump», acentuada en gran medida por los numerosos casos de uso de información privilegiada y corrupción que se acumulan en la trayectoria de la familia del presidente de los Estados Unidos en este ámbito.
Esta es la conclusión de Hilary Allen, profesora de Derecho en la Facultad de Derecho de la American University Washington College of Law, quien aborda la esperanza de legitimidad que tenían los actores criptográficos estadounidenses durante la elección de Donald Trump y que se está disolviendo al mismo ritmo que su confianza en el alcance positivo de su presidencia.
La presidencia de Trump ha sido un arma de doble filo en términos de visibilidad. Trump comenzó a lanzar sus propios proyectos criptográficos, muchos de los cuales perdieron valor muy rápidamente. Si el objetivo era obtener legitimidad a través de su familia, esto no ayudó.
A pesar de todo, el Índice de Multimillonarios de Bloomberg indica que las ganancias de la familia Trump en el sector de las criptomonedas siguen siendo positivas y sustanciales, incluso en este periodo bajista del mercado. La situación parece mucho más complicada para los inversores particulares que se han embarcado en esta aventura presidencial.