Aunque Alemania se adelantó a otros países europeos al regular las criptomonedas ya en 2013 a través de la BaFin, el país está asistiendo ahora a una oleada de salidas de empresas y cierres. Las causas: una normativa demasiado estricta, unos costes de licencia astronómicos y la falta de capital riesgo.
Una normativa que estrangula la innovación en el sector de las criptomonedas en Alemania
La Autoridad Federal de Supervisión Financiera alemana, conocida como BaFin, impuso ya en 2013 un marco regulatorio claro para las actividades relacionadas con las criptomonedas, clasificando el Bitcoin como una unidad de cuenta privada sin necesidad de licencia para los pagos simples. En aquel momento, esto atrajo a inversores al país, sobre todo gracias a la exención fiscal sobre las criptomonedas mantenidas durante más de un año.
Sin embargo, Alemania ha ido transformando progresivamente su entorno regulatorio favorable en una carrera de obstáculos para las empresas del sector de las criptomonedas. Hoy en día, obtener una licencia de la BaFin cuesta como mínimo 10 750 euros en concepto de tasas, con un capital inicial obligatorio de 125 000 euros. Además, las tasas de supervisión anuales pueden ascender hasta 500 000 euros en función de la complejidad de las actividades, y el registro puede requerir hasta seis meses de trámites.
Estos requisitos han llevado a varios actores importantes a abandonar el mercado. Binance retiró su solicitud de licencia alemana en julio de 2023, alegando cambios significativos en la situación del mercado y la regulación. Nuri, anteriormente Bitwala, se declaró en quiebra en agosto de 2022 tras presentar el balance, incapaz de encontrar inversores a pesar de sus 500 000 usuarios. La plataforma cerró definitivamente en diciembre de 2022.
Y eso no es todo. Además, las autoridades alemanas cerraron 47 plataformas de criptomonedas en septiembre de 2024, acusadas de facilitar el blanqueo de capitales. Si bien algunas eran efectivamente ilegales, entre ellas se encontraban sitios como Xchange.cash, que gestionaban millones de transacciones desde 2012.
Un éxodo hacia países más acogedores
Así, las cifras sobre innovación en Alemania son reveladoras: el 26 % de las startups tecnológicas alemanas se plantean abandonar el país, principalmente debido a la falta de capital riesgo. El estudio Startup Report 2025, realizado entre 152 startups por Bitkom, la asociación profesional alemana del sector digital, revela que el 81 % considera que los fondos de inversión y los inversores ángeles se han vuelto mucho más reticentes a invertir. Aún más grave: solo el 23 %, es decir, menos de una startup de cada cuatro, cree que hay suficiente dinero disponible en Alemania para financiar adecuadamente el ecosistema.
En el sector de las criptomonedas, este porcentaje podría ser aún mayor.
Como resultado, en los últimos años, numerosas startups han preferido establecerse en Estonia o Malta, donde las regulaciones europeas se aplican más fácilmente sin que se superpongan leyes o normativas nacionales. Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump se muestra cada vez más favorable a la innovación y, sobre todo, a las criptomonedas, también es una buena alternativa.