Bielorrusia acaba de dar un paso decisivo en el ámbito de las criptomonedas al establecer oficialmente un marco jurídico para los «criptobancos». Firmado por el presidente Alexander Lukashenko, el decreto n.º 19 especifica las condiciones de autorización y supervisión de estas nuevas instituciones financieras, capaces de combinar operaciones bancarias tradicionales y actividades relacionadas con las criptomonedas.
¿Qué es un criptobanco bielorruso?
Este fin de semana, Bielorrusia ha establecido oficialmente un marco jurídico para los «criptobancos». De hecho, el 16 de enero, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko firmó el decreto n.º 19 relativo a los «criptobancos y determinadas cuestiones relacionadas con el control en el ámbito de las [criptomonedas]».
Según los términos del comunicado de prensa, «este documento tiene por objeto reforzar la imagen de Bielorrusia como país puntero en el ámbito de las tecnologías financieras informáticas y prevé la creación de condiciones favorables para la actividad de los criptobancos en el territorio nacional».
De acuerdo con la descripción realizada, un criptobanco se define como «una sociedad […] a la que se le concede el derecho de combinar actividades que implican el uso de […] [criptomonedas] con el ejercicio de operaciones bancarias, de pago y otras operaciones financieras conexas».
Para ser admitido en el mercado, un criptobanco debe primero ser autorizado dentro del Parque de Alta Tecnología (High-Tech Park, HTP), una zona económica especial bajo la supervisión directa del Estado.
La empresa también debe estar registrada formalmente en el Banco Nacional de la República de Bielorrusia, a través de su inscripción en el registro oficial de criptobancos. Este paso permite al banco central controlar el acceso al mercado y cumplir con sus prerrogativas relacionadas con la seguridad interior (blanqueo de capitales y terrorismo en general).
Además, el criptobanco estará sujeto a dos conjuntos de normas complementarias. Por un lado, deberá respetar la legislación aplicable a las organizaciones crediticias y financieras no bancarias. En otras palabras, normas similares a las del sistema financiero tradicional.
Por otro lado, también deberá cumplir las decisiones del Consejo de Supervisión del Parque de Altas Tecnologías. Este consejo desempeña una función específica de supervisión del aspecto tecnológico y de las innovaciones. El objetivo es permitir a estas entidades «ofrecer a sus clientes productos financieros innovadores que combinen las ventajas de las operaciones bancarias clásicas con la tecnicidad, la rapidez y la comodidad de las operaciones que utilizan [criptomonedas]».
Una historia llena de paradojas
Antigua república soviética, Bielorrusia mantiene unas relaciones aún muy estrechas con Rusia. Por ello, Minsk sufre, al igual que Moscú, las sanciones occidentales.
En este contexto, el presidente Alexander Lukashenko ve en las criptomonedas una salida. A principios de septiembre, en un discurso dirigido a los bancos comerciales y al banco central, invitó a estos últimos a favorecer la adopción de las criptomonedas.
Al igual que Rusia, Bielorrusia mantiene desde hace algunos años una relación bastante ambigua con las criptomonedas. En abril de 2019, el presidente propuso utilizar el excedente de energía de la primera central nuclear del país para minar bitcoines. Una propuesta que reiteró en febrero de 2021 el Ministerio de Energía.
Luego, en julio de 2023, el Ministerio del Interior anunció la prohibición del intercambio de criptomonedas entre particulares con el fin de controlar mejor los flujos ilegales.
Como acabamos de ver, finalmente se ha optado por un enfoque más pragmático y matizado. Como muestra la entrevista a Evgueni Macharov, miembro de la Comisión de la Cámara Pública de la Federación de Rusia, la regulación puede presentarse como una solución.
Además, al legalizar transacciones que hasta ahora eran clandestinas, el Estado se garantiza la recaudación de impuestos obligatorios sobre estas operaciones, al tiempo que se dota de herramientas para controlar su legitimidad y conformidad.