Algunas estafas relacionadas con las criptomonedas podrían parecer cómicas, si no implicaran una pérdida de fondos a menudo considerable. Una experiencia dolorosa para este hombre que acudió a Montpellier a vender sus BTC a cambio de dinero en efectivo, para acabar marchándose con una maleta llena de billetes falsos.
Concierta una cita por Internet para vender sus BTC
No hay que subestimar el número de estafas que acechan en el ecosistema de las criptomonedas. Sin embargo, la mayoría de ellas pueden evitarse siguiendo unas cuantas reglas básicas y actuando con la calma que, a menudo, resulta beneficiosa.
Sea como fuere, la falla más importante sigue siendo, sin lugar a dudas, el error humano. Y este poseedor de bitcoins no dirá lo contrario, a juzgar por la reciente desventura que acaba de vivir en Montpellier, relatada en las páginas del Midi Libre.
De hecho, este ciudadano de un país limítrofe con Francia decidió vender sus BTC, sin molestarse, sin embargo, en recurrir a los canales oficiales y supervisados, como una plataforma de intercambio de criptomonedas. Una decisión que pronto resultaría más complicada de lo previsto.
Según la información disponible, la operación habría comenzado en Internet, con una habitación de hotel situada en la capital del Hérault como lugar de intercambio. No hay información que permita conocer los detalles de estas negociaciones, pero parece que fueron lo suficientemente concluyentes como para validar esta cita improbable, digna de las ventas de Bitcoin… antes de 2013.
Bitcoin: una operación de 70 000 dólares que se queda en nada
La fecha del encuentro se fija para el 18 de octubre. En la práctica, esto implica el intercambio de los BTC en cuestión —cuya cantidad exacta sigue siendo desconocida— a cambio de un pago en efectivo por un importe estimado de 70 000 euros, en una maleta y, al parecer, en billetes de baja denominación.
Todo parece transcurrir según lo previsto. No es hasta unas horas después de la partida de los compradores cuando el hombre saca finalmente la maleta para contemplar su botín. El asombro da paso entonces a la consternación, al darse cuenta de que los billetes cuidadosamente ordenados son, en realidad, falsificaciones burdas dignas de simples fotocopias, según una fuente cercana al caso.
Pero el asunto no termina ahí. Cuando la víctima se da cuenta del engaño, se apresura a llamar a la policía para presentar una denuncia. Es difícil saber cómo expuso este hombre los hechos, pero, al parecer, fue suficiente para que se iniciara una investigación por estafa y uso de moneda falsa.
No hay información que permita saber si el propietario inicial de los BTC también tendrá que rendir cuentas, dado que esta transacción supera con creces el límite legal que regula los intercambios entre particulares, fijado en unos pocos miles de euros como máximo.