Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China parecen estar disminuyendo. Donald Trump ha suavizado su discurso, dejando entrever la posibilidad de un acuerdo, lo que ha permitido a los mercados recuperarse tras una venta masiva sin precedentes.
La guerra arancelaria continúa y los mercados la temen
En los últimos días, los mercados financieros han experimentado una fuerte volatilidad. Tras alcanzar un nuevo máximo histórico, el S&P 500 ha retrocedido finalmente un 3,16 % desde el jueves. Por su parte, el mercado de las criptomonedas ha sufrido una auténtica sangría, registrando el día más violento de su historia con cerca de 20 000 millones de dólares en liquidaciones.
Durante la caída, algunas criptomonedas se desplomaron literalmente hasta cero, como el precio del token ATOM. Entre el jueves y el viernes, el precio del bitcoin experimentó una variación de más del 15 %, frente al 23 % del precio del ether. A pesar de estas turbulencias, el mercado de las criptomonedas se ha recuperado, recuperando más de la mitad de sus pérdidas.

Este desplome se debe principalmente a la escalada geopolítica entre Estados Unidos y China.
En respuesta a la guerra arancelaria reiniciada este año por Donald Trump, Pekín ha anunciado restricciones sobre materiales esenciales para la fabricación de componentes electrónicos, baterías y tecnologías avanzadas, como reacción a las sanciones estadounidenses.
En respuesta, Donald Trump amenazó con imponer aranceles del 100 % a las importaciones chinas y restringir la exportación de software estratégico, lo que provocó fuertes movimientos en los mercados.
La estrategia de Trump para que se acepte su política arancelaria
Pero hoy en día, las tensiones entre Estados Unidos y China parecen calmarse, lo que ofrece un respiro a los mercados.
Donald Trump ha suavizado su discurso al declarar que «todo irá bien», dando a entender que podría no llevar a cabo sus amenazas y que se llegará a un acuerdo.

No se preocupen por China, ¡todo irá bien! El muy respetado presidente Xi simplemente ha pasado por un momento difícil. No quiere una depresión para su país, y yo tampoco. Estados Unidos quiere ayudar a China, no perjudicarla. – Presidente Donald J. Trump
Por su parte, el vicepresidente JD Vance se refirió a las constructivas conversaciones con el Gobierno chino y elogió las relaciones entre Trump y Xi Jinping.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump parece estar aplicando una estrategia bien ensayada para impulsar su política comercial.
Todo comienza con un mensaje amenazador en las redes sociales, que siembra la duda en los mercados. A continuación, anuncia una subida brusca de los aranceles, lo que provoca una caída de las cotizaciones. Una vez instalado el pánico, sugiere que es posible llegar a un acuerdo, lo que provoca un repunte.
Un miembro de su equipo, en este caso el vicepresidente, interviene para tranquilizar a los inversores, mientras circulan rumores sobre las negociaciones.
Por último, Trump anuncia un «acuerdo» y vuelve a iniciar el ciclo con otro país.
Trump ya había aplicado este método a principios de año con la Unión Europea. Ahora lo vuelve a utilizar con China, uno de los últimos socios comerciales con los que aún no se han cerrado todos los acuerdos.