En las últimas 48 horas, la volatilidad del oro se ha disparado, mientras que el activo ha ganado varias veces el equivalente a la capitalización del BTC y ha perdido varias veces el equivalente al del mercado criptográfico. Analizamos esta montaña rusa.
La volatilidad del oro se dispara
El jueves por la noche, volvimos a hablar de la caída de las criptomonedas, que también se dejó sentir en los metales preciosos. Así, el oro se desplomó un 8 % en menos de una hora, tras alcanzar un máximo histórico (ATH) de alrededor de 5600 dólares la noche anterior.
Si bien el famoso metal amarillo tiene hoy una capitalización de 35,75 billones de dólares, esto hace que la volatilidad de los movimientos que hemos presenciado en los últimos días sea aún más sorprendente, dado que estamos hablando del activo con mayor capitalización del mundo.
Ayer también comentamos que, en una sola sesión, el oro había ganado el equivalente a la capitalización del bitcoin (BTC). En X, la cuenta de The Kobeissi Letter va aún más lejos, al identificar que esa misma capitalización cayó 3,2 billones de dólares en 55 minutos, más que la capitalización total de las criptomonedas, antes de repuntar 2,3 billones de dólares en pocas horas:

Desde esta publicación, el oro ha caído incluso un 9,42 % más, lo que equivale a unos 3,576 billones de dólares de capitalización. Desde entonces, el activo ha subido a 5150 dólares la onza, lo que supone un descenso del 3,94 % en 24 horas:

Con la sucesión de récords del oro y la plata, los metales preciosos atraviesan actualmente una fase de burbuja especulativa. Aunque la subida también responde a factores lógicos, tanto ante la incertidumbre macroeconómica como a la protección contra la devaluación de la moneda, es importante mantener la prudencia en estos periodos. Y con razón, ya que la fuerte volatilidad puede suponer un riesgo para los pequeños inversores, que podrían dejarse llevar por el síndrome FOMO.