En plena consolidación de su política pro-Bitcoin, El Salvador prepara la apertura de bancos privados de inversión respaldados por el BTC. Inspirados en el modelo del patrón oro, su objetivo es ofrecer servicios financieros transparentes, al margen del sistema fiduciario tradicional y de la creación monetaria mediante la deuda.
Bancos Bitcoin fuera del control de los bancos centrales
En septiembre de 2021, El Salvador hizo historia al adoptar el Bitcoin como moneda de curso legal, acumulando rápidamente varios miles de BTC. A finales de 2022, a pesar de un mercado bajista, el presidente Bukele lanzó un programa de compra diaria, acumulando más de 6241 BTC.
Sin embargo, a finales de 2024, un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), acompañado de un préstamo de 3500 millones de dólares, impuso el cese de las compras de BTC. Si bien Bukele y la Oficina Bitcoin afirman que continuarán con estas adquisiciones, el FMI sostiene lo contrario, estimando que los movimientos observados en las carteras del Gobierno no serían más que simples transferencias entre direcciones ya existentes.
A pesar de las dudas que rodean la transparencia de la Oficina Bitcoin, el Gobierno salvadoreño no parece dispuesto a frenar su adopción del Bitcoin. Esta semana ha anunciado la creación de bancos Bitcoin.
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— The Bitcoin Office (@bitcoinofficesv) 8 de agosto de 2025
En realidad, este anuncio marca sobre todo el lanzamiento oficial de la promoción de un tipo de institución estudiada desde junio de 2024, fecha en la que miembros del Gobierno presentaron un proyecto de ley destinado a crear bancos de inversión privados capaces de operar en bitcoines y dólares.
Según el texto inicial, estas entidades estarían reservadas a inversores experimentados, dispondrían de un capital mínimo de 50 millones de dólares y deberían contar con al menos dos accionistas, ya fueran locales o extranjeros.
Podrían prestar servicios de activos digitales (principalmente en Bitcoin), colaborar con instituciones financieras internacionales y no estarían sujetos a la norma que exige un 51 % de inversores centroamericanos.
Por qué un banco Bitcoin lo cambia todo
Un banco Bitcoin que utilice BTC como reserva sería similar al modelo de los bancos de la era del patrón oro.
En concreto, la entidad mantendría en sus cajas fuertes una determinada cantidad de bitcoins que servirían como reserva integral. Los depósitos de los clientes estarían representados por créditos respaldados directamente por estos BTC, y no por dinero creado por la deuda.
Cada unidad en poder de un cliente correspondería, por lo tanto, a Bitcoin real en reserva, eliminando el riesgo de sobreemisión propio del sistema fiduciario actual, que provoca regularmente quiebras bancarias u obliga a los bancos centrales a intervenir de urgencia.
Los préstamos concedidos provendrían únicamente de fondos realmente disponibles, sin creación monetaria ex nihilo. Este modelo ofrecería transparencia y estabilidad, ya que el valor de los depósitos estaría directamente vinculado a un activo escaso y descentralizado, fuera del control de los bancos centrales.
Además, estos bancos marcarían el regreso a unos servicios bancarios más sanos, en los que los banqueros compartirían el riesgo con sus clientes y en los que cualquier pérdida sería definitiva, sin que ninguna «mano mágica» pudiera asumirla en su lugar.
En definitiva, se volvería a un sistema monetario basado en un activo tangible: el Bitcoin.