El 30 de julio de 2015, se ejecutó por primera vez un contrato inteligente en una cadena de bloques pública: nacía Ethereum. Diez años después, el proyecto iniciado por Vitalik Buterin se ha convertido en mucho más que un simple protocolo: es la base de una nueva economía digital, basada en la programabilidad de los activos. Con motivo de este décimo aniversario, repasamos las etapas más importantes que han dado forma a Ethereum, desde sus orígenes hasta su transformación en proof-of-stake.
Ethereum cumple hoy 10 años
Hoy es un día simbólico para la cadena de bloques Ethereum, que celebra su décimo aniversario. La cadena de bloques de contratos inteligentes más popular vio la luz el 30 de julio de 2015 con el lanzamiento de su red principal, fruto de varios años de trabajo y contribuciones colectivas.
La conceptualización y la puesta en marcha de la cadena de bloques Ethereum surgieron gracias al genio de Vitalik Buterin, un joven programador ruso-canadiense de 19 años. Hoy en día famoso, Vitalik Buterin era entonces un desconocido para el gran público. Apasionado por Bitcoin y la filosofía inherente a la criptomoneda ideada por Satoshi Nakamoto, cofundó Bitcoin Magazine, que todavía existe hoy en día.
Pero rápidamente, Vitalik Buterin quiso ir más allá de Bitcoin. En su opinión, a pesar de sus cualidades, la cadena de bloques de Bitcoin carecía de algo: la posibilidad de automatizar y ejecutar programas complejos más allá de las transacciones financieras.
Así, en 2013, Vitalik publicó lo que sería el origen de Ethereum: su libro blanco, en el que mencionaba directamente los «contratos inteligentes», esos programas que le valdrían a Ethereum el sobrenombre de «ordenador mundial descentralizado».

Cabe destacar que los contratos inteligentes no fueron inventados por Vitalik Buterin: los primeros trabajos sobre el tema se remontan a 1994, bajo la dirección del informático Nick Szabo. Sin embargo, los contratos inteligentes pasaron del concepto a la realidad gracias a Ethereum.
Sin embargo, Vitalik no estuvo solo en la creación de este proyecto revolucionario, sino que contó con el apoyo de figuras destacadas como Gavin Wood (que desde entonces ha creado Polkadot), Joseph Lubin, Mihai Alisie, Anthony Di Iorio o Charles Hoskinson, que más tarde creó Cardano, una de las blockchains más capitalizadas con su propia criptomoneda, la ADA.
Desde su lanzamiento hasta hoy, Ethereum ha pasado por muchas pruebas: a veces derrotas, a veces victorias. En cualquier caso, 10 años después, Ethereum es reconocida como la segunda mayor criptomoneda de la historia, solo por detrás de Bitcoin, y la primera cadena de bloques de contratos inteligentes.
El Ether, su criptomoneda que se utiliza, entre otras cosas, para pagar las comisiones de transacción en la red, tiene hoy una capitalización de 459 000 millones de dólares. Por su parte, la cadena de bloques Ethereum alberga hoy en día más de 85 000 millones de dólares a través de sus numerosos protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi).
Y eso sin incluir el valor total bloqueado (TVL) de las capas 2, esas cadenas de bloques que actúan como capas adicionales y aprovechan la seguridad de Ethereum para aportarle una mayor escalabilidad.
Con motivo del décimo aniversario de la cadena de bloques, te invitamos a repasar las fechas importantes que han contribuido a hacer de Ethereum lo que es hoy en día.
El crowdfunding de Ethereum en 2014 constituye uno de los momentos fundacionales más emblemáticos de la historia de las criptomonedas. No se trata solo de una recaudación de fondos exitosa, sino de un acontecimiento que sentó las bases económicas, comunitarias e ideológicas del futuro «ordenador mundial» en el que se convertiría Ethereum, cuando aún quedaba todo por hacer.
La recaudación de fondos se lanzó el 20 de julio de 2014 y finalizó el 2 de septiembre de 2014. Organizada en forma de pre-ICO (Initial Coin Offering), permitía a los participantes comprar ETH a cambio de BTC, mucho antes de que la red Ethereum estuviera operativa (la mainnet no se lanzaría hasta julio de 2015).
- Importe recaudado: aproximadamente 31 591 BTC, es decir, unos 18 millones de dólares en aquel momento;
- Precio inicial del Ether: 1 BTC daba derecho a 2000 ETH al inicio de la venta;
- Número de ETH generados para la venta: aproximadamente 60 millones, de los 72 millones de la oferta inicial.
En aquel momento, se trató de una de las mayores recaudaciones públicas de fondos en criptomonedas, solo superada por algunas ICO posteriores durante la burbuja de 2017.
30 de julio de 2015: lanzamiento de la red principal de Ethereum
Tras más de un año de intenso desarrollo, la cadena de bloques Ethereum vio oficialmente la luz el 30 de julio de 2015 con la puesta en línea de su red principal.
Bautizada como Frontier, esta primera versión pública permite por fin a los usuarios interactuar con la cadena de bloques, desplegar contratos inteligentes y empezar a minar Ether, la criptomoneda nativa del protocolo. Este lanzamiento marca un punto de inflexión en la historia de las cadenas de bloques: por primera vez, una red pública permite crear aplicaciones descentralizadas (dApps) sin autoridad central.

Ese día se minó el bloque número 0, lo que supuso el inicio del ecosistema que revolucionaría las finanzas en cadena.
17 de junio de 2016: hackeo de «The DAO»
El 17 de junio de 2016, Ethereum sufrió su primera crisis importante con el hackeo de «The DAO», una organización autónoma descentralizada que había recaudado más de 150 millones de dólares en ETH unas semanas antes. Aprovechando una vulnerabilidad en el contrato inteligente de DAO, un atacante logró sustraer alrededor de 3,6 millones de Ethers, es decir, casi el 15 % de los fondos recaudados.
Aunque la vulnerabilidad no provenía de Ethereum, la magnitud del robo amenazaba la credibilidad del joven ecosistema. La comunidad se enfrentó a una difícil elección: respetar la inmutabilidad de la cadena de bloques o intervenir para reparar lo irreparable.
Menos de un mes después del hackeo de The DAO, la comunidad Ethereum se pronuncia a favor de una decisión radical: realizar un hard fork del protocolo para recuperar los fondos robados.
El 20 de julio de 2016, se lleva a cabo la escisión: se crea una nueva versión de la cadena de bloques, «anulando» los efectos del hackeo. Pero esta controvertida decisión no fue aceptada por todos. Una parte de la comunidad se negó a modificar el historial de la cadena y siguió manteniendo la versión original bajo el nombre de Ethereum Classic (ETC).
Noviembre de 2017: Ethereum acapara la atención con las ICO
En otoño de 2017, Ethereum se impuso como la columna vertebral del incipiente mercado de las Initial Coin Offerings (ICO). Gracias a su arquitectura abierta y a sus contratos inteligentes estandarizados, en particular a través de la norma ERC-20, la cadena de bloques permite a cientos de proyectos recaudar fondos directamente en criptomonedas, a menudo sin pasar por intermediarios financieros tradicionales.
Este fenómeno atrajo miles de millones de dólares en pocos meses y puso a Ethereum en el punto de mira. Pero este entusiasmo tuvo su reverso: si bien algunos proyectos eran legítimos e innovadores, otros resultaron ser estafas o promesas vacías, lo que provocó una pérdida progresiva de confianza y una mayor vigilancia por parte de los reguladores.
No obstante, este periodo ha marcado profundamente la imagen de Ethereum como incubadora de innovación descentralizada.
El comienzo del año 2020 marca una importante transición para Ethereum con el lanzamiento de la Beacon Chain, el primer ladrillo del proyecto bautizado como «Ethereum 2.0». Esta nueva cadena de bloques paralela introduce el Proof of Stake (PoS), un mecanismo de consenso más eficiente desde el punto de vista energético, destinado a sustituir al Proof of Work (PoW) heredado de Bitcoin.
La Beacon Chain aún no procesa transacciones ni contratos inteligentes: sirve para coordinar a los validadores y sentar las bases de la futura red. Esta etapa marca el inicio de una profunda transformación del protocolo, destinada a mejorar su escalabilidad, seguridad y eficiencia energética, con el objetivo de no comprometer su descentralización.
5 de agosto de 2021 – Ethereum puede volverse deflacionario con el EIP-1559 (Londres)
Con la actualización London, Ethereum introduce el EIP-1559, una importante reforma de su sistema de tarifas de transacción. Hasta ahora, los usuarios tenían que proponer un «precio del gas» que se ajustaba manualmente, lo que creaba ineficiencias y tarifas a veces prohibitivas.
El EIP-1559 sustituye este modelo por un mecanismo más predecible: el protocolo calcula automáticamente unas tarifas básicas (base fees) en función de la demanda y, a continuación, las quema (es decir, las destruye), reduciendo así la oferta total de Ethers en circulación.

A medida que se utiliza la red, una parte del ETH desaparece con cada bloque, lo que introduce una presión deflacionaria sin precedentes. Esta reforma refuerza la idea de un ether más «sano» desde el punto de vista económico, al tiempo que consolida su posición como activo de reserva de la Web3.
15 de septiembre de 2022 – The Merge: Ethereum pasa completamente a la prueba de participación y abandona la minería
El 15 de septiembre de 2022, Ethereum logra lo que muchos consideraban un hito tecnológico: la fusión (The Merge) entre la Beacon Chain y la red principal histórica.
Con éxito, Ethereum abandona definitivamente el Proof of Work, un mecanismo que consume mucha energía y se basa en la minería, en favor del Proof of Stake, que se basa en la validación mediante el staking de Ethers. Con ello, el consumo energético de la red se reduce en más del 99 %, sin interrupción del servicio ni pérdida de datos.
Más allá del impacto ecológico, esta transición refuerza la seguridad y la sostenibilidad del protocolo, al tiempo que prepara el terreno para futuras evoluciones centradas en la escalabilidad, como el sharding o el desarrollo de la capa 2.
12 de abril de 2023 – Shapella: se pueden retirar los ETH apostados en la Beacon Chain
El 12 de abril de 2023, Ethereum implementa la actualización Shapella, contracción de «Shanghai» (lado de la ejecución) y «Capella» (lado del consenso), que introduce una novedad muy esperada: la posibilidad de retirar los Ethers apostados en la Beacon Chain desde diciembre de 2020.
Hasta ahora, los validadores que participaban en la seguridad de la red mediante Proof of Stake no podían acceder a sus recompensas ni recuperar su apuesta inicial. Shapella elimina esta restricción, lo que refuerza la confianza en el modelo PoS y atrae a nuevos stakers, tanto particulares como institucionales.
11 de enero de 2024: se lanzan los ETF al contado de Ethereum en Estados Unidos
El 23 de julio de 2024, Ethereum da un paso significativo en su integración en el sistema financiero tradicional con el lanzamiento oficial de los primeros ETF al contado sobre Ether en Estados Unidos. Tras meses de espera por la regulación, varios gigantes de la gestión de activos, entre ellos BlackRock, Fidelity, Grayscale y Ark Invest, ven sus productos cotizados en bolsa. Estos ETF permiten a los inversores tradicionales acceder a Ether a través de cuentas de valores, sin tener que poseer directamente la criptomoneda. El acontecimiento se produce tras la aprobación de los ETF al contado sobre Bitcoin en enero y es una muestra de la creciente institucionalización de los activos digitales. Para Ethereum, se trata de un reconocimiento simbólico y estratégico: el de un activo que se ha convertido en imprescindible en la economía digital.
A diferencia de los ETF de Bitcoin, los de Ether tuvieron un comienzo difícil, con las primeras semanas en números rojos. Pero en julio de 2025, estos vehículos de inversión experimentaron un nuevo impulso, registrando miles de millones de dólares de entradas netas durante varias semanas consecutivas.

Diez años después del lanzamiento de su mainnet, Ethereum se ha consolidado como uno de los pilares más influyentes del ecosistema blockchain. A través de sus importantes evoluciones, desde el paso al Proof of Stake hasta la aparición de las capas 2, pasando por su papel central en el DeFi y la tokenización, el protocolo ha demostrado una capacidad de adaptación e innovación poco común.
Pero el futuro aún está por escribir. Ante los retos de la escalabilidad, la gobernanza, la centralización y la creciente competencia, Ethereum deberá seguir reinventándose sin renegar de los principios que han hecho su fuerza: apertura, descentralización y resiliencia.