¿Cuáles son las señales débiles a las que hay que prestar atención en el ecosistema de las criptomonedas? En esta nueva columna mensual, destaco dos tendencias emergentes que bien podrían dar forma al futuro de la Web3: los mercados de predicción, auténticos indicadores adelantados de la realidad, y la economía de los creadores, en plena transformación con modelos inéditos como el de Zora. Análisis.
Las señales débiles que no hay que subestimar
Cada mes, en esta crónica, compartiré dos o tres señales débiles que hayan llamado mi atención. El objetivo es dar a conocer proyectos de criptomonedas aún poco conocidos, a menudo dotados de mecanismos innovadores, a veces incluso todavía en fase experimental.
Interesarse por este tipo de proyectos presenta varias ventajas. De hecho, ser un usuario pionero (early user) en ciertos protocolos no solo permite acceder a futuros aidrops, sino también subirse a la ola si la narrativa despega y se beneficia de una creciente cobertura mediática.
Para tener éxito a la hora de posicionarse en las señales débiles, es esencial deshacerse de los prejuicios: el hecho de que una idea haya fracasado en el pasado no significa que no vaya a lograr el ajuste producto-mercado (Product Market Fit) con otro equipo o una ejecución diferente.
Dicho esto, conviene ser prudente con los proyectos recientes. De hecho, el riesgo de hackeo suele ser mayor que en los protocolos probados y auditados regularmente. Además, las criptomonedas asociadas a estos proyectos incipientes suelen ser más volátiles que activos consolidados como el Bitcoin o el Ether.
En esta primera edición, abordaremos dos temas que me han llamado especialmente la atención en las últimas semanas: los mercados de predicción (prediction markets) y la economía de los creadores.
Los mercados de predicción: una utilidad pública insospechada
Los mercados de predicción suelen equipararse, erróneamente, a simples plataformas de apuestas deportivas. Sin embargo, se diferencian de ellas de manera fundamental.
Mientras que las apuestas deportivas son un juego de azar, los mercados de predicción se asemejan más a los mercados financieros, en los que los usuarios apuestan por escenarios futuros basándose en sus conocimientos y análisis.
Además, los mercados de predicción no se limitan a las apuestas deportivas. Un mercado puede referirse a unas elecciones políticas, una decisión de política monetaria, el resultado de un acontecimiento mediático, etc.
Un ejemplo llamativo: durante las últimas elecciones presidenciales estadounidenses, los mercados de predicción anticiparon mejor la victoria de Donald Trump que las encuestas tradicionales.
Esta eficacia se explica en gran parte por el hecho de que los participantes ponen su dinero en juego. Por lo tanto, tienen un gran interés en acertar. Además, hemos podido observar un comportamiento bastante revelador de la fiabilidad de los mercados de predicción: las carteras recién creadas a veces adoptan posiciones con un volumen y un momento bastante oportunos.
Esto es lo que se denomina «trading de información privilegiada (indiser)», y es uno de los principios fundamentales de los mercados de predicción: el delito de uso de información privilegiada no existe (por el momento). Las personas que disfrutan de una ventaja informativa sobre el resultado de un acontecimiento tienen, por tanto, todo el interés en apostar para embolsarse ganancias sin temer posibles acciones legales.
Un caso reciente ilustra perfectamente este fenómeno: en la plataforma Polymarket, un mercado titulado «Nobel Peace Prize Winner 2025» vio cómo sus cuotas se invertían repentinamente a favor de María Corina Machado, cuando Yulia Navalnaya partía como clara favorita.
Aproximadamente 10 horas después, María Corina Machado recibió efectivamente el premio. El operador responsable de este cambio disponía, al parecer, de información de la que el resto del mercado carecía.

Gráfico que representa el mercado «Nobel Peace Prize Winner 2025» en Polymarket
Lo que esto nos enseña es que los mercados de predicción pueden ser una fuente de información especialmente valiosa. Por ejemplo, a los inversores les conviene anticipar la próxima decisión de política monetaria de la Fed.
En la actualidad existen numerosos mercados de predicción, cada uno con sus particularidades. No obstante, el sector está dominado por Polymarket y Kalshi, dos gigantes por los volúmenes que registran:

Gráfico que muestra los volúmenes semanales de las plataformas Polymarket (en azul) y Kalshi (en verde) desde principios de 2025
A modo de ejemplo, Polymarket registró 841,5 millones de dólares, mientras que Kalshi alcanzó los 909 millones de dólares en volúmenes durante la semana del 6 al 12 de octubre.
Otros mercados de predicción, como Limitless o Myriad, aunque más modestos en términos de volumen, ofrecen características interesantes: apuestas orientadas a las criptomonedas nativas, una experiencia de usuario superior, etc.
Son precisamente estos actores en particular los que sigo de cerca: podrían beneficiarse de una gran exposición mediática cuando Polymarket salga a bolsa.
Pensad en la popularidad de la que se han beneficiado todas las plataformas de intercambio descentralizadas (DEX) de contratos perpetuos tras el lanzamiento de Aster (respaldado públicamente por Changpeng Zhao, fundador de Binance). Creo que asistiremos a un fenómeno relativamente similar cuando Polymarket cotice en bolsa y los demás mercados de predicción lancen sus tokens.
Por lo tanto, existe la oportunidad de interactuar con estos mercados de predicción y de poder optar potencialmente a un airdrop cuyo precio del token podría verse impulsado por el revuelo generado en torno a los mercados de predicción.
La economía de los creadores con Zora
Si hay otro proyecto que me ha llamado la atención en las últimas semanas, ese es Zora, una aplicación social que está experimentando con un sistema de monetización particular. De hecho, cada perfil, e incluso cada publicación, está vinculado a una criptomoneda. Es lo que se conoce como «content coins» y «creator coins».
El principio es el siguiente: cada creador recibe una parte de las comisiones de negociación de su «content coin» o «creator coin». Los usuarios pueden tanto especular sobre un contenido o un creador que pueda hacerse viral como simplemente apoyar a sus creadores favoritos a modo de propina, acumulando criptomonedas vinculadas a sus contenidos.
Esta nueva forma de monetizar contenidos es todavía totalmente experimental, y no hay ninguna garantía de que su propuesta tenga éxito. No obstante, es este tipo de experimentación la que me llama la atención, ya que constituye un terreno fértil para aún más experimentación.
Por ejemplo, un analista de Messari está probando un modelo innovador: abre posiciones de trading en público en Zora y, si obtiene ganancias, destina un porcentaje de ellas a recomprar su «creator coin». Esto genera una presión compradora que podría hacer subir el precio del token, animando así a los titulares a conservar su «creator coin» más allá de la mera especulación viral.
Otro ejemplo: un analista «on-chain» ofrece acceso a su grupo privado de Telegram a cambio de 2,5 millones de su «creator coin». A continuación, quema 2 millones de tokens y se queda con el resto para remunerar su trabajo.
El objetivo aquí no es destacar la moneda X o Y, sino más bien demostraros cómo el modelo de Zora, y los experimentos relacionados con él, pueden suponer un nuevo impulso para la economía de los creadores, al tiempo que benefician a los titulares.
Estas dos señales débiles no son más que un pequeño adelanto de las dinámicas emergentes que pretendo seguir explorando en las próximas ediciones. El objetivo sigue siendo el mismo: ayudaros a identificar, comprender y, potencialmente, sacar partido de los proyectos que ya hoy están dando forma al futuro de las criptomonedas.
Fuente: Artemis